Potencialidades y futuro en una comunidad sin exclusiones

Del eterno retorno a los industriales Piazza, hasta las fábricas perdidas o en riesgo de extinción, la pregunta de cómo pudimos ser una ciudad industrial se choca con la falta de respuestas a una salida comunitaria. Más allá del derrame del Estado, del peso de la instituciones que esculpieron la fisionomía desde que somos ciudad, lo que urge para Bageneta es, ante todo, reasumirnos como sociedad "que no deje de ver y ayude" en tiempos de motosierra.

Por: Silvio Bageneta*

 

Según nos dice don Google: «La ciudad de Azul, en la Provincia de Buenos Aires, se fundó el 16 de diciembre de 1832 por orden del gobernador Juan Manuel de Rosas, a cargo del coronel de milicias Pedro Burgos, para establecer el fuerte «San Serapio Mártir del Arroyo Azul» y proteger la frontera de las incursiones indígenas»…

 

Llegamos hasta acá, 2025, con idas y venidas, con reivindicaciones y negaciones, con aciertos y exclusiones. El carácter de azuleño/azuleña define la identificación histórica, desde aquel Calvú Leovú que nuestros naturales ya habían definido con ese color que nos signaron.

Pero no obstante la belleza del territorio, las preeminencias que hemos tenido en la región centro de la provincia de Buenos Aires – desde lo militar, policial, Justicia e Iglesia -,impusieron el sello característico. Muy seguido fue la ganadería, que tuvo continuidad con  la educación en todos los niveles, los almacenes que abastecían el campo y la ciudad. Las primeras industrias derivadas de la ganadería, específicamente del cuero. La añera curtiembre Piazza y sus nexos (cebo, jabón, cerveza, luego automóviles,  estaciones de servicio, etc.) marcaron un camino.

El lugar geográfico en la provincia jugó un rol importante. Con él, las rutas hacia Buenos Aires, Bahía Blanca y el Sur patagónico y cordillerano, junto al otro destino turístico por excelencia: Mar del Plata y la Costa Atlántica, han convertido a nuestra ciudad  en un referente de paso obligado. En sus puertas pasan la Ruta Nacional N°3, la Ruta 51 hacia el Oeste, y la ruta 226 que lleva a Mar del Plata.

Además de los ejércitos asentados en la ciudad, el aeródromo tuvo fuerte relación con la Fuerza Aérea. Y aún está Fanazul, pese a que ha perdido peso específico por quita de producción realizada desde 2016, con la secuela de desempleo que viene trayendo y que ha continuado desde Enero de 2024, congelando la producción.

 

 

Recuperar las industrias – y ayudar a que sean sostenibles Cerámica San Lorenzo y el Frigorífico Azul, o el mismo Parque Industrial -, es uno de los objetivos que debemos plantearnos. No olvidarnos que tuvimos a los Industriales Piazza. Lo mismo la Curtiembre que la Cerámica Azul en la propia Villa, la emblemática Sudantex, la fábrica de Calefactores «Eskabey» y otras más, cerradas todas por consecuencia de políticas económicas liberales y neoliberales en la historia argentina, que tienen su negocio en ser socios menores del interés extranjero, y cuyo primer y mejor exponente ha sido Bernardino Rivadavia.

 

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El asumirnos como comunidad es no desentenderse de los que no tienen trabajo, o trabajan esporádicamente, no tienen vivienda o viven en condiciones absolutamente reñidas con los derechos elementales de las personas, carecen de las 4 comidas diarias, o lo hacen insuficientemente, no tienen obras sociales que contemplen su salud, y la falta hace que deban recurrir al Hospital que explota de pacientes.

Este nuevo aniversario nos encuentra replanteándonos esa sociedad, donde se considera al que no tiene trabajo “un vago que no quiere trabajar”, y no un azuleño o azuleña, un argentino o un hermano latinoamericano, castigado por políticas económicas nacionales, que sólo buscan el bienestar de las minorías y favorecer al extranjero.

Asumir las implicancias de reconocernos comunitarios, sincerando que somos finitos, y que nuestra tierra tuvo un obispo como Manuel Marengo y otro como Miguel Hesayne, inscriptos en la mirada del Papa Francisco, de no dejar de ver y ayudar a los necesitados.

 

 

 

La única verdad es la realidad; la hipocresía solo favorece al extranjero. Primero está la Patria.

Por un Azul donde todos tengamos igualdad de oportunidades.

 

* (Periodista, escritor y militante)

 

 

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