En abril de 1982, el último de los dictadores del mayor genocidio argentino se inventó una guerra contra el Imperio, so pretexto de recuperar la soberanía argentina sobre las Islas del Atlántico Sur. El objetivo del General Leopoldo Fortunato Galtieri, sin embargo, nunca fue otro que el de restaurar la imagen positiva de la Junta militar, acorralada por el impacto de la miseria planificada en bolsillos marginales y clasemedieros, e incapaz de seguir negando la represión clandestina que llevaba años siendo denuncia en el primer mundo.
Malvinas, antes que los partes de una derrota bélica anunciada, arroja otras cifras desnudas del horror implantado en 1976. Durante las 10 semanas que duró el conflicto desigual, al menos 650 soldados argentinos murieron por el fuego enemigo. Los conscriptos oscilaban entre los 17 y los 25 de edad. Forzados a combatir por la suerte de una bolilla de lotería nacional, la inmensa mayoría de los colimbas jamás había disparado una bala en su vida.
Gran parte de elles fueron torturados física y psicológicamente por sus superiores en las Islas, a merced de las mismas técnicas que hicieron desaparecer a 30.000 almas. Prueba de ello son los testimonios revelados por un centenar de excombatientes ante la Justicia en 2007; causa que lleva 11 meses paralizada por la complicidad entre el Poder Judicial y el Genocida, en la medida que el primero se negó a catalogar el estaqueamiento, la muerte por hambre y/o por congelamiento, las vejaciones y violaciones en las islas como lo que son: delitos de lesa humanidad imprescriptibles.
La muerte se infiltró en la vuelta a casa: de acuerdo al cálculo de los veteranos de guerra – única estimación existente de las bajas post guerra – entre 300 y 500 ex-combatientes se suicidaron en los años posteriores a Malvinas. El desamparo estatal y la falta de acompañamiento terapéutico, fueron las principales causas para que los supervivientes se quitaran la vida.
Hoy se cumplieron 44 años del conflicto que trasladó el Terrorismo De Estado a las Malvinas. Una guerra que terminó el 14 de junio. Que nunca estuvimos ganando, a pesar de que los medios cómplices de aquél Terror así lo aseveraban, y una mayoría de la sociedad así lo compró. El nacionalismo belicoso fue el último manotazo de ahogado de los mayores verdugos de este pueblo, y las islas el teatro de operaciones para rescatar un genocidio ya hundido por sus horrores salidos a flote.
El pueblo debe recuperar la soberanía de su suelo. Sí. Esa fue y será una causa que no se mancha. Pero tanto como precisa una respuesta que no sea la impunidad. Por ello no renunciará a la diplomacia para recuperar las Islas, y no olvidará ni descansará hasta juzgar y condenar a quienes frenaron el destino de cientes de pibes por la cobardía de admitir su derrota.
Las Malvinas son Argentinas. Sí. Pero los veteranos y los caídos – que no fueron héroes ni heroínas, sino víctimas -, también.

